Queridos lectores supervivientes (si es que queda alguno con contraseña aún memorizada):
Han pasado… ¿cuánto? ¿Catorce años? Tranquilos, que no es que hayamos estado vagueando: simplemente hemos estado en un paréntesis ligeramente más largo de lo previsto. Ya sabéis, lo típico: un “volvemos el 29 de junio” que se nos fue un poco de las manos. Cosas que pasan.
Recordamos perfectamente aquella última publicación. Éramos jóvenes, inocentes, lozanos y estudiantes de 2º de Bachillerato… creíamos sinceramente que el tercer trimestre era el mayor obstáculo que nos iba a deparar la vida. Qué tiempos. Qué ingenuidad. Qué idiotas éramos (y somos).
Decíamos, por aquellos entonces, que el formato del blog estaba dando sus últimos coletazos. Bueno, técnicamente no mentíamos: dejó de dar coletazos por completo. Silencio absoluto. Una obra de minimalismo digital adelantada a su tiempo.
También prometimos volver “con más ganas que nunca”, “todo un verano para publicar” y “muchas novedades”. Aquí es donde queremos pediros algo muy importante: paciencia. Un poco más. No mucho. Quizá otros catorce años, año arriba o año abajo.
Eso sí, esta vez vamos completamente en serio: volveremos próximamente con nuevo contenido. De verdad. En serio. Ahora sí que sí. Lo tenemos todo preparado: ideas, proyectos,… incluso hemos encontrado el botón de “publicar”, que ya es un avance considerable respecto a 2012.
Mientras tanto, queremos agradeceros vuestra fidelidad inquebrantable. Especialmente a ese lector que probablemente ha entrado por error buscando otra cosa y se ha encontrado con esto: gracias, eres ahora parte de la historia del blog.
Nos despedimos (temporalmente, insistimos, temporalmente) con la misma promesa de entonces, pero con un toque más… realista:
Volveremos. Próximamente. Probablemente. Casi seguro.
Hasta entonces, hasta luego… otra vez.