viernes, 17 de febrero de 2012

Misterios de la historia- La lanza de longinos I



Comienzo así un nuevo misterio de la Historia, la lanza de longinos.

La lanza de Longinos tambien llamada Lanza del Destino, es la sagrada que pertenecía al soldado romano Longinos y que atravesó el costado de Cristo en su crucifixión. Esta llegó a las manos de los guerreros teutónicos, quienes la convirtieron en su talismán. En el siglo XX, Hitler, que conocía su significado místico, se apoderó de ella. La leyenda cuenta que quien posea la lanza, poseerá el mundo.


Las referencias en las escrituras biblicas

La lanza se menciona solo en el Evangelio de Juan (19:33-34) y no aparece en ninguno de los evangelios sinópticos. En el evangelio se indica que los romanos planearon romper las piernas de Jesús, una práctica conocida como crurifragium, que era un método doloroso de acelerar la muerte durante la crucifixión de los condenados a este tipo de castigo. Momentos antes de que los soldados romanos así lo hicieran, vieron que él ya había muerto y por eso pensaron que no había ninguna razón para romperle las piernas. Para cerciorarse de que estaba muerto, un soldado lo apuñala con su lanza.
“Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”
— Juan, (19:33-34)

El fenómeno de la sangre y el agua era considerado como un milagro de acuerdo a Orígenes (aunque el agua se puede explicar biológicamente por la perforación del seno pericardial) sin embargo, para los católicos tiene un significado más profundo: Representa la Iglesia (específicamente los sacramentos del bautismo y la eucaristía) que fluyen del costado de Cristo, así como Eva surgió del costado de Adán.

Longinos



El nombre del soldado que atraviesa el costado de Cristo no es mencionado en la Biblia pero en las referencias más antiguas que se tienen de la leyenda, el evangelio apócrifo de Nicodemo, de fecha desconocida, alrededor del siglo IV, también llamado Hechos de Pilatos, el soldado es identificado como un Centurión llamado Longinus en el que además se menciona a los ladrones crucificados junto a Jesús: Gestas y Dimas.

Una forma del nombre Longinus también aparece en una miniatura en los Evangelios Ilustrados por Rábula (actualmente en la Biblioteca de Laurencia en Florencia) Ilustrados por Rábula en el año 586.

En la ilustración, el nombre Longinus está escrito en griego sobre la cabeza del soldado que perfora el costado de Cristo. Esta es una de las primeras referencias del nombre, si es que no es una inscripción hecha posteriormente.
La tradición Cristiana, refiriéndose a la novela La Lanza de Louis de Whol(1955), lo identifica como Gaius Cassius Longinus.

La Lanza y la Historia



La Santa Lanza tiene asociada una historia previa a Jesús que ya la convertían en especial, al haber sido forjada por el profeta Fileas y pasar por las manos de algunos antiguos patriarcas cristianos antes de acabar en los evangelios. En todo caso la versión “oficial” nos cuenta como la sangre y agua que manaron del costado de Jesús curaron la casi ceguera que padecía Longinos, mientras que la Santa Lanza fue recogida y puesta a salvo por José de Arimatea junto a otros objetos personales de Jesús, llegando a manos de San Mauricio, comandante de la Legión de Tebas martirizado junto a sus seis mil hombres por Maximiliano. De aquí pasaría a las de Constantino, dándole supuestamente la victoria en la batalla de Puente Milvio contra Magencio, en las afueras de Roma. Actualmente existe cuatro lanzas santas censadas, la más famosa de las cuales se conserva en el Vaticano. La segunda lanza está en París, adonde fue llevada por San Luis en el siglo XIII, cuando regresó de la última cruzada de Palestina. La tercera es la que se custodia en el museo del palacio Hofburg, en Viena (Austria), también llamada Casa del Tesoro, y es la que posee una genealogía más fascinante, porque fue la que encandiló a Constantino el Grande, a Carlomagno, a Federico Barbarroja y a Hitler. La cuarta lanza en litigio se conserva en Cracovia (Polonia), pero tan sólo es una copia de la vienesa que Otón III regaló a Boleslav el Bravo.

La tercera es a todas luces la más interesante y sin duda también la más antigua, se trata probablemente de “un puñal prehistórico, de la Edad de Hierro, que alcanza 30 cm de longitud. Está partida en dos pedazos que se unen por medio de una funda de plata. En el siglo XIII se le añadió un clavo, pretendidamente uno de los que sujetaron a Cristo en la cruz, en el fragmento correspondiente a la punta, aprovechando el canalillo central. El clavo está sujeto a la lanza con hilos de oro, plata y cobre. En el trozo del mango se observan dos diminutas cruces de oro. La reliquia se guarda en un antiguo estuche de cuero forrado interiormente de terciopelo rojo.

Al parecer esta lanza que había estado en manos de Constantino reapareció varios siglos después, en poder de personajes como Alarico el Valiente (410 d.C.), el visigodo Teodorico (452 d.C.) o Justiniano, quienes la usaron de muy diversa manera, para ir a parar a las manos de Carlos Martel durante la batalla de Poitiers en el siglo VIII, en la que derrotó a los árabes (732 d.C.). Pasaría menos de un siglo después a las de Carlomagno, logrando este cerca de medio centenar de victorias. De las suyas pasó como talismán a las de Enrique I el Pajarero, fundador de la Casa de Sajonia y vencedor de los polacos. De los Sajonia se transmitiría a los Hohenstauffen de Suabia, uno de cuyos miembros, Federico Barbarroja, conquistó Italia.

Hitler y la Lanza



Finalmente la historia de la Lanza del Destino se torna aún más apasionante si cabe cuando irrumpe en el siglo XX y termina en manos de un esotérico Adolf Hitler. La historia se la debemos al periodista y ex militar Trevor Ravenscroft, y éste al matemático y ocultista Walter Johannes Stein, quién interesado en el estudio del Grial y la Lanza aseguró haber conocido a Hitler antes de la Primera Guerra Mundial. “Y como consecuencia directa de estas investigaciones conoció a Hitler, quien en aquellos tiempos no era más que un don nadie que vivía en una pensión de ínfima categoría en Viena. Porque durante los cuatro años anteriores al estallido de la primera guerra mundial, también él había descubierto la leyenda del destino histórico del mundo asociada a la Lanza que se encontraba en la Casa del Tesoro Habsburgo, y también en aquellos días él tenía unos veinte años y soñaba con el día en que la reclamaría como talismán de la conquista del mundo”, escribía Ravenscroft.

El joven Hitler se empapó de toda la historia de la lanza pasando largas horas frente a ella, en el museo de Viena. Tras su primer encuentro con ella supo “de inmediato que aquel era un momento importante de mi vida. Y sin embargo, no podía adivinar por qué un símbolo cristiano me causaba semejante impresión. Me quedé muy quieto durante unos minutos contemplando la Lanza y me olvidé del lugar en el que me encontraba. Parecía poseer cierto significado oculto que se me escapaba, un significado que de algún modo ya conocía, pero que no podía reconocer conscientemente…”

Estos detalles que describen la fascinación de Hitler ante la lanza de los Habsburgo provienen del testimonio del doctor Walter Johannes Stein, matemático, economista y ocultista que afirmaba haber conocido al futuro Führer justo antes de la guerra del 14. Stein, que había nacido en Viena en 1891, era hijo de un rico abogado. Sería un erudito y un aventurero intelectual hasta su muerte, en 1957. Se licenció en ciencias y se doctoró en investigaciones psicofísicas por la Universidad de Viena. Luego se convirtió en experto en arqueología, arte bizantino primitivo e historia medieval; durante la primera guerra mundial, como oficial del ejército austríaco, fue condecorado por su valor.

En 1928 publicó un excéntrico panfleto, Historia del mundo a la luz del Santo Grial, que circuló por Alemania, Holanda y Gran Bretaña. Cinco años después, el Reichsführer Heinrich Himmler ordenó que se obligara a Stein a trabajar en el «Buró ocultista» de los nazis, pero Stein huyó a Gran Bretaña. La segunda guerra mundial le sorprendió trabajando como agente del espionaje británico. Después de colaborar en la obtención de los planes de la «Operación Sealion» -la invasión de Inglaterra que proyectaba Hitler- fue consejero de Churchill, como asesor sobre las creencias ocultistas del líder alemán.

Stein nunca publicó sus memorias, pero antes de morir se hizo amigo de un ex oficial de comandos de Sandhurst, ahora periodista, Trevor Ravenscroft. Usando las notas y las conversaciones de Stein, Ravenscroft publicó en 1972 el libro Spear of Destiny (La lanza del destino) que por primera vez llamó la atención del público sobre la fascinación que sentía Hitler por la lanza de los Habsburgo.

¿Qué atractivo podía ofrecer la Santa Lanza, un símbolo cristiano, para el ex católico y violentamente anticristiano Adolf Hitler? Ya se había entregado a violentos desvaríos antisemitas, era un devoto discípulo del Anticristo de Nietzsche y sostenía su condena del cristianismo como «la última consecuencia del judaísmo».

Parte de la respuesta se encuentra en una tradición ocultista medieval vinculada con la historia de la Santa Lanza. Como cuenta el evangelio de San Juan, el soldado romano que hirió el cuerpo de Cristo cumplió, sin saberlo, las profecías del Antiguo Testamento (los huesos de Cristo no serían rotos). Si no hubiese hecho lo que hizo, el destino de la humanidad habría sido diferente. Según San Mateo y San Marcos, la verdadera naturaleza de Cristo fue revelada en ese momento al soldado, que se llamaba Cayo Casio Longinos: «Viendo el centurión que estaba frente a Él de qué manera expiraba, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios». (San Marcos, 15:39)

Para la mentalidad ocultista, un instrumento usado para un propósito tan importante se transforma en un foco de poder mágico. Y, como dice suscintamente Richard Cavendish, hablando del Grial y la Lanza en su libro El rey Arturo y el Grial:
"Una cosa no es sagrada porque es buena. Es sagrada porque contiene un poder misterioso y terrible. Es tan poderosa para el bien o el mal como una fuerte descarga eléctrica. Si es mal usada, por importantes y comprensibles que sean las razones, las consecuencias pueden ser catastróficas para personas totalmente inocentes".
Según Stein, Hitler tenía conciencia de este concepto ya en 1912; de hecho, fue la obsesión de Hitler por la lanza y su poder de «varita mágica» el motivo de que los dos hombres se conocieran. En el verano de 1912, el doctor Stein compró una edición de Parsival, romance sobre el Grial del poeta alemán del siglo XIII Wolfram von Eschenbach, a un librero ocultista de Viena. Estaba llena de comentarios manuscritos en los márgenes, que mostraban una combinación de sabiduría ocultista y racismo patológico. En las guardas, su anterior propietario había anotado su nombre: Adolf Hitler.



A través del librero, Stein encontró a Hitler y pasó muchas horas con él, horrorizado pero fascinado. Aunque pasarían años antes de que el mísero pintor de cromos diera los primeros pasos por el camino del poder, poseía ya un carisma maligno. A través de su tortuoso discurso, una obsesión destacaba claramente: tenía un destino místico que cumplir y, según Stein, la lanza era la clave.

Hitler describió a Stein cómo había adquirido la lanza su especial significado para él: "Lentamente me apercibí de una presencia poderosa que la rodeaba, la misma impresionante presencia que había experimentado interiormente en esas ocasiones únicas de mi vida en que había sentido que un gran destino me aguardaba... una ventana en el futuro que se abría, a través de la cual veía, en un relámpago de iluminación, un hecho futuro, en función del cual sabía, más allá de toda contradicción, que la sangre de mis venas se transformaría algún día en el vehículo del espíritu de mi pueblo".
Hitler nunca reveló la naturaleza de su «visión», pero Stein creía que se había visto a sí mismo un cuarto de siglo después en la Heldenplatz, frente al palacio Hofburg, dirigiéndose a los nazis austríacos y a los desconcertados ciudadanos vieneses. Allí, el 14 de marzo de 1938, el Führer alemán anunciaría su anexión de Austria al Reich alemán... y daría la orden de llevar los atributos de los Habsburgo a Nüremberg, hogar espiritual del movimiento nazi.

Del mundo en las manos, a la pérdida

La toma de posesión del tesoro constituyó un gesto de benevolencia sorprendente, considerando que Hitler despreciaba a la casa de Habsburgo, a la que consideraba traidora a la raza germánica. Sin embargo, el 13 de octubre, la lanza y otros objetos fueron cargados en un tren blindado provisto de una guardia de SS, y cruzaron la frontera alemana. Fueron instalados en el vestíbulo de la iglesia de Santa Catalina, donde Hitler pensaba instalar un museo de guerra nazi. Stein creía que, cuando Hitler tuviera la lanza en su poder, sus ambiciones latentes de conquista empezarían a crecer y florecer.

Si los conocimientos de Hitler sobre la historia de la lanza eran tan amplios como decía Stein, tiene que haber estado al tanto de las leyendas sobre el destino de Carlomagno, Barbarroja y todos cuantos la habían blandido como un arma y habían perecido cuando escapó a su control. La leyenda parece haber sido confirmada por una inquietante coincidencia que marcó el final de su conexión con la Lanza.

Después de los intensos bombardeos aliados de octubre de 1944, durante los cuales Nüremberg sufrió enormes daños, Hitler ordenó que la lanza, junto con el resto del tesoro de los Habsburgo, fuera enterrada en una bóveda construida especialmente. Seis meses después, el Séptimo Ejército norteamericano había rodeado la antigua ciudad, defendida por 22.000 SS, 100 panzers y 22 regimientos de artillería. Durante cuatro días, la veterana división Thunderbird martilleó a estas formidables defensas hasta que el 20 de abril de 1945 -el día en que Hitler cumplía 56 años- la bandera americana victoriosa fue izada sobre las ruinas.

Durante los días siguientes, mientras las tropas norteamericanas localizaban a los supervivientes nazis y comenzaba el largo proceso de los interrogatorios, la Compañía C del Tercer regimiento del Gobierno Militar, al mando del teniente William Horn, era enviada en busca del tesoro de los Habsburgo. Por casualidad, un proyectil había facilitado su tarea, volando una pared de ladrillo y dejando a la vista la entrada de la bóveda. Después de algunas dificultades con las puertas de acero de la misma, el teniente Horn entró en la cámara subterránea y echó una ojeada a la polvorienta oscuridad. Allí, sobre un lecho de descolorido terciopelo rojo, estaba la fabulosa lanza de Longinos. El teniente Horn extendió la mano y tomó posesión de la lanza en nombre del gobierno de los Estados Unidos. La fecha, 30 de abril de 1945, está registrada en los textos de historia.

Y, por escépticos que sean los críticos acerca de Walter Stein, el ocultismo en general y las leyendas de la Santa Lanza en particular, también es un hecho histórico que a unos cientos de kilómetros de distancia, en un bunker de Berlín, Adolf Hitler eligió esa tarde para coger una pistola y quitarse la vida. Al finalizar la guerra y tras un intento fallido de traslado, la lanza es recuperada por los Aliados. Finalmente estos, a pesar de la fascinación que al parecer sintió por ella el general Patton, la devolvieron a sus legítimos propietarios regresando con el resto del tesoro a las vitrinas del museo vienés de Hofbrug.

Entonces, Ravenscroft mantuvo que la lanza entró en territorios Estadounidenses el 30 de abril de 1945; específicamente, bajo el control del 3er ejército conducido por el general George S. Patton.
Y también se cumple la leyenda de que la pérdida de la Lanza significaba la muerte, al suicidarse Hitler. Patton se fascinó por el arma antigua e hizo verificar su autenticidad, mas no pudo utilizar la lanza, pues tenía órdenes del general Dwight Eisenhower de que la regalía completa de Habsburgo incluyendo la lanza de Longinus debía ser devuelta al palacio de Hofburg. Es interesante observar que George Patton, en su poema a "través de un cristal oscuro", curiosamente se postula como Longinus en el Transcurso de alguna vida anterior.

En 1947, EEUU devolvió la lanza, pero algunos sospechan que se trataba de una réplica. Si esto suena descabellado, otra teoría sugiere que los nazis engañaron a los americanos; tras dejar una copia en Nuremberg, enviaron el original a Sudamérica. La más rocambolesca de todas es la versión de un submarino nazi camino de una base secreta en la Antártida, donde aguarda la llegada del IV Reich.

El rotativo británico The Sunday Times publicó recientemente un estudio metalúrgico de la lanza realizado para un documental de la BBC. Se confirma la cautela del museo vienés: la reliquia coincide con otras lanzas carolingias en el museo Británico. No es romana, es del siglo VIII.

Disfrutar leyendo II


La semana pasada os hablé de como se puede disfrutar leyendo, para todas aquellas personas que no se sientan agusto o con ganas de hacerlo, lo cual creo que es una forma de pensar totalmente libre, pero que sin embargo, el abrirse a nuevos mundos y pasar las barreras televisivas creo también que conviene en nuestra sociedad, porque la cultura es un derecho, no un deber, que es por lo que abogamos en nuestro blog.

Descubrir una lectura acorde a los gustos del lector es una tarea harta complicada, sobre todo si el lector no tiene habituallamiento a ello, por lo ello, la forma de adentrarse a este mundo de forma más placentera para todo aquel que quiera adentrarse en el mundo literario es leer un poco de todo, es decir, si no sé si me gusta los libros de fantasía o los de acción y misterio, me leo alguno de ellos, o al menos investigo acerca de su planteamiento y argumento y a partir de ello podemos perfectamente sacar nuestros propios gustos. A mí me pasó exactamente eso, al principio me gustaba la literatura fantástica, a la que aún sigo adorando, pero a medida que me abrí a nuevos horizontes literarios, descubrí nuevos mundos, lo cual me fascinó, y hoy día leo un poco de todo, como la fruta, por temporadas. Habrá veces en los que nos equivoquemos y digamos: ¿Por qué me tengo que leer este tostón? Pero entonces debemos reaccionar y pensar que un libro es una forma libre de expresión de un autor, que nos transmite sus pensamientos y vivencias en el papel, por lo tanto no puede cuadrar con todos los gustos, lo cual debemos admitir y no criticar sin ningún tipo de argumento convincente.

Espero que os haya gustado y esperad a los próximos consejos.

Poesía. "Ben-a-Cassum"


BEN-A-CASSUM
En los tiempos musulmanes
reinaba en Ben-a-Cassum 
un señor muy destacado
que era llamado Qassum. 

En esta villa de Alá,
por muchos siglos reinado,
totalmente en libertad;
entre campos y ganado. 

Los árabes de esta villa,
con lealtad a su señor,
lucharon en Torre Mocha
contra cristianos ¡Por Dios!

El Rey Fernando III,
con valentía y tesón,
intentó cambiar el nombre; 
Celada a Benacazón.

Y las gentes de este pueblo
lucharon por no perder
su nombre, Benacazón;
por un nombre al que querer. 

"Orobroy", de David Dorantes

Es, sin duda, una de las canciones más conocidas entre los andaluces. ¿Quién no ha tarareado alguna vez sus acordes? Su sonido inigualable, su intenso aroma flamenco y ancestral, el hecho de que esté cantada por un conjunto de voces blancas flamencas en idioma caló, el idioma gitano... Todo esto hace que Orobroy sea un gran tema, merecedor de estar presente en esta sección de Música.

Posiblemente, os llame la atención la brevedad de esta reportaje, pero dicen que lo bueno y breve, dos veces bueno. Además, considero que en cuestiones musicales, es mejor callar y dejar que la música sea ella sola la que hable y os llegue al corazón.

No obstante, os dejo la letra aquí, tanto en caló como en español.
En caló:
Bus junelo a purí golí e men arate sos guillabela duquelando palal gres e berrochí, prejenelo a Undebé sos bué men orchí callí ta andiar diñelo andoba suetí rujis pre alangarí.

En español:
Cuando escucho la vieja voz de mi sangre que canta y llora recordando pasados siglos de horror, siento a Dios que perfuma mi alma y en el mundo voy sembrando rosas en vez de dolor.

Y nada más. Os dejo aquí la canción:

TITANIC


DIRECTOR James Cameron

GUIÓN James Cameron

MÚSICA James Horner

FOTOGRAFÍA Russell Carpenter

REPARTO Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher, Bernard Hill, Jonathan Hyde, Danny Nucci, David Warner, Bill Paxton, Gloria Stuart, Victor Garber, Suzy Amis

ARGUMENTO: Jack (DiCaprio), un joven artista, en una partida de cartas gana un pasaje para América, en el Titanic, el trasatlántico más grande y seguro jamás construido. A bordo, conoce a Rose (Kate Winslet), una joven de una buena familia venida a menos que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal (Billy Zane), un millonario engreído a quien sólo interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose se enamoran, pero Cal y la madre de Rose ponen todo tipo de trabas a su relación. Inesperadamente, un inmenso iceberg pone en peligro la vida de los pasajeros.

Nunca una historia de amor fue tan trágica, bella y fugaz como la de esta gran película. Sin lugar a dudas, Titanic es una película que vale la pena tener, no solo por disfrutar de su flamante historia, muy tratada por Hollywood dicho sea de paso, aún siendo ésta su mayor esponente, sino para poder ver una maravilla cinematográfica en banda sonora, producción, realización, reparto... Es decir, Titanic es una joya... pero, en este año 2012, la han hundido sin remedio alguno.

Desde que la vi por primera vez, me enamoré de ella. Su director, James Cameron, ha sido unos de los grandes prodigios cinematográficos del siglo XX y XXI, y sin lugar a duda, Titanic es una de sus mejores obras maestras, por no decir casi la mejor, pero bueno... a lo que vamos, la historia de Titanic cautiva desde un primer momento, y cuando escuchas de fondo ese "My heart will go on" cantando por la deslumbrante voz de Celine Dion, entonces es en el momento en el que dices: Guau... Todo es perfecto en esa película, pero además de la increíble historia de amor tratada, creo que se debe de señalar aspectos también muy importantes del filme, como por ejemplo escenas tan conmovedoras como la escena final de los músicos o la muerte del matrimonio mayor del Titanic, lo cual me pareció de una calidad... que me es imposible reflejar.

Pero como todo producto hollywoodense, la sobrexplotación es demasiado tajante, y llega a tal extremo que en su momento se intentó realizar Titanic 2, volviendo a Jack a la vida y convirtiéndolo en fugitivo... no existen suficientes adjetivos peyorativos para expresar la rabia que me corría por dentro al enterarme de tales barbaridades, pero la cosa no acaba ahí... este año, en abril, van a sacar Titanic en 3d, y digo yo, ¿Qué coño le ha dado ahora a Hollywood con el 3d? Mi opinión acerca de este tema es tajante: El 3d en las películas en donde puedan resaltar aspectos importantes de acercamiento al receptor visual, no por ponerlo y ya está...

Así que, pienso que Titanic es una de las grandes perlas de finales de siglo pasado, pero que hoy día han intentarlo pulirlo demasiado, perdiendo su característico esplendor.

CALIFICACIÓN TITANIC: 9/10

Curiosidades, I

Hoy, en la sección de Fotografía, comenzamos con las curiosidades. No obstante, para no realizar una transición seca de "Benacazón magnífico" a esta nueva sección, hoy os traemos una foto realizada en Benacazón, y curiosa por lo bello del cielo que representa.

La foto está realizada desde el Mirador de la Cárcava, una estupenda planicie elevada dentro del Corredor Verde del Guadiamar y ubicada en el término municipal de Benacazón. Se realizó al atardecer del día 1 de noviembre, día de Todos los Santos, y que en Benacazón se conoce como el día de Tozanto. Desde tiempo inmemorial, los benacazoneros y benacazoneras celebran este día pasándolo en el campo con la familia y los amigos, lo que se conoce popularmente como echar los santos. 

En la foto se aprecia, en la parte inferior, partes de un cerro de olivos, muy carácteristicos de esta zona del Aljarafe. En una segunda parte, superior a la anterior, observamos un conjunto de nubes unidas, suaves, tapando al sol que, sin embargo, consigue liberar algunos de sus rayos de la tarde a través de ellas. Por último, en el plano más superior, observamos un conjunto de nubes más bajas y de un color más oscuro, presagiadoras de lo que hubo de venir los días siguientes: lluvia.

Pues nada. Os dejo con un poco de música, para que la disfrutéis.

Masaccio, el pintor del color

Hoy, en la sección de Historia del Arte, no vamos a tratar ninguna obra. Directamente, vamos a hablar sobre un artista, concretamente, un pintor renacentista, Masaccio. 

La figura del quattrocentista Tommaso di Ser Giovanni di Mone Cassai, más conocido como Masaccio, es especialmente importante dentro del arte pictórico italiano de comienzos del s.XV dado que será él quien desarrolle (en dicho campo y a partir de los conocimientos compartidos por Brunelleschi) la perspectiva, creando escenas donde el espacio será real, "aéreo". Además, sus obras, de rotundas imágenes impregnadas de un fuerte sentido volumétrico y naturalista, prefiguran la evolución que culminarán pintores posteriores, sentando las bases para que este cambio sea posible.

La verdad, es que poco es lo que se conoce de la vida de Masaccio, en parte debido a la escasez de documentos relativos a su vida y obra, en parte al hecho de que la primera fue especialmente corta (aunque muy productiva para la historia del arte), muriendo antes de cumplir la edad de veintisiete años.

Nacido en la actual localidad de San Giovanni Valdarno en 1401, se desconoce cuál pudo ser la trayectoria del artista antes de su traslado en 1417 a la ciudad de Florencia aunque se ha valorado la hipótesis de una formación de carácter local. Huérfano de padre a los cinco años de edad (en este año de 1406 nacerá también su hermano, el pintor más tarde conocido como el Scheggia) su madre se volverá a casar, trasladándose madre e hijos a Florencia una vez enviude ésta por segunda vez.

En dicha ciudad aparece Masaccio documentado en 1422 en el registro perteneciente al gremio de pintores y, aunque no se sabe cuál pudo ser su relación con el ámbito artístico florentino inicialmente (hoy día se descarta el aprendizaje bajo tutela de Masolino, debido a las diferencias estilísticas existentes entre ambos), sí es seguro que estableció una relación de amistad con figuras tan señaladas, y que tanto influirán en su pintura, como Brunelleschi y Donatello, a los cuales además retratará ya en sus primeras obras.

Es en esta fecha, asimismo, cuando aparece datado, mediante una inscripción, el Tríptico de la iglesia de San Juvenal de Cascia di Reggello, atribuido a Masaccio (habría sido su primer trabajo realizado en Florencia, probablemente por encargo de la familia Castellani)

Igualmente en este año se consagra la iglesia del Carmine florentina, acontecimiento que Masaccio se encargó de plasmar en un fresco ubicado a la entrada del claustro y que, debido a la remodelación posterior del edificio, hoy día no se conserva, aunque se sabe cuál debió ser su apariencia gracias a la existencia de unos dibujos del mismo y a la descripción que realizara Vasari en sus Vidas.

En Florencia, además, desarrollará encargos como los frescos para la capilla Brancacci de la iglesia del Carmine, en participación con Masolino, el cual habría recabado su colaboración para otros trabajos, como la tabla de Santa Ana, la Virgen con el Niño y ángeles para la iglesia de San Ambrosio (1424), así como una de sus más afamadas obras: el fresco de la Trinidad, realizado para la iglesia de Santa María Novella (1425-1427).

Sin embargo, es posible encontrar muestras de su genio igualmente en otras ciudades italianas, como Pisa, donde ejecutará en 1426 un Políptico para la iglesia del Carmine, hoy día desmembrado y repartido por varios museos europeos.

En 1428 se traslada a Roma (ciudad a la que supuestamente, y según testimonio de nuevo de Vasari, ya habría realizado con anterioridad un viaje para conocer el arte de los "antiguos") con la intención de colaborar con Masolino en la decoración de la capilla de San Juan, en la iglesia de Santa María la Mayor, sorprendiéndole una muerte prematura en dicha ciudad antes de finales de año.

En cuanto a su obra, sin duda, se puede considerar el ciclo de frescos compuestos para decorar la capilla Brancacci en la iglesia del Carmine de Florencia como la obra más importante de Masaccio, quien trabajará en su ejecución a lo largo de varios periodos.

Inicialmente reclamado por Masolino en 1924 para que le ayudara en dicha labor, la marcha de éste en 1925 a Hungría pondrá fin a la colaboración, recogiendo Masaccio el testigo del encargo en solitario hasta fecha cercana a su muerte (terminando el trabajo Filippino Lippi posteriormente).

El programa iconográfico principal de la capilla está basado en la vida de San Pedro, aunque es posible encontrar igualmente escenas pertenecientes al Génesis, correspondiendo a la mano de Massaccio los episodios de la Expulsión de Adán y Eva del Paraíso, El bautismo de los neófitos, El Tributo y las arquitecturas en las cuales se enmarca la escena de la Resurrección de Tabita, en el cuerpo superior.

Además, en el inferior, habría realizado los episodios de San Pedro cura a los enfermos con su sombra y La distribución de los bienes y la muerte de Ananías, junto con parte de La resurrección del hijo de Teófilo y San Pedro en la cátedra.

Esta obra es especialmente importante puesto que se supera por completo en la misma cualquier rasgo del gótico previo, constituyendo un inmejorable ejemplo de la que vendrá a ser la pintura de la Modernidad. Para comenzar, la composición es extremadamente compleja, tanto en lo concerniente a las escenas individuales como al conjunto global de la decoración, estructurada en función de un punto de vista principal: el del observador.

Masaccio va a conocer y aplicar las reglas de la perspectiva científica, distribuyendo las escenas de un mismo episodio (que pueden ser varias a la vez) en función de un punto de fuga, dotándolas de esta manera de una unidad e interrelación narrativa que poco tenía que ver con obras anteriores.

Además, el tratamiento de la luz en las diversas escenas es maestro, logrando con el manejo del mismo una corporeidad en las figuras (ya de por sí monumentales, debido a la influencia de Donatello) y una ambientación "física" plenamente realistas.

Muy importante será en su obra, asimismo, el contexto, concediendo una especial importancia a las arquitecturas marco, puestas siempre al servicio de ese realismo que, en muchas ocasiones, constituye un auténtico juego visual (como se puede observar en el fresco de La Trinidad, cuya impresionante bóveda además supuso un impacto para los coetáneos de Masaccio y que, a día de hoy, todavía deja boquiabierto al espectador).