sábado, 24 de diciembre de 2011

BSO de películas: Avatar

Hoy, en la sección de Música, siguiendo nuestro apartado de BSO de películas, nos centramos en una de las mayores producciones cinematográficas de ficción de todos los tiempos: Avatar, de James Cameron. El autor de la banda sonora de esta película es (quién si no), el héroe de las BSO, James Horner (consideramos que el dios es Hans Zimmer).

Debido a que mis conocimientos de música son más bien excasos (al menos en los tecnicismos), y a la pobreza divulgativa de mis anteriores entradas en esta sección, para hoy he decidido apoyarme en la web Toma Cine, en la que he encontrado un análisis muy bueno sobre la música de esta hermosa película y que os dejo a continaución:

Horner idea para Avatar una música profunda que subyace como un perfecto telón de fondo auditivo en la epopeya étnica, y dramática, de Cameron. Sería negligente, sin embargo, si no me refiriera, primero, al supuesto defecto que con frecuencia se atribuye a James Horner ... Él canibaliza su propia obra hasta el extremo. Uno puede recordar lo mucho que el “score” de Titanic sonaba como Braveheart; particularidad que, viniendo a cuento, se atribuye también a otros geniales compositores, como Hans Zimmer. En efecto, sustituímos los elementos celtas por influencias tribales, amplificando al máximo el factor de orquesta, y tienes Avatar. Si eso es un problema para alguien, o no, puede depender del gusto personal de cada cual o de su nivel de esnobismo musical. Pienso que la familiaridad acústica del filme nos ayuda, en realidad, a que no nos parezca demasiado ajena, manteniéndola accesible; y bueno, si no está roto no lo arregles. Horner sabe cuales son sus fortalezas, y si pocos se exclamaron con Titánic cuando replicaba momentos de Braveheart, porque habrían de hacerlo ahora (¿por aquello de que Avatar, como película, les decepcionó?).


Entonces, ¿qué se puede esperar de Avatar? Para esta tercera colaboración, James Horner trabajó duro por espacio de año y medio con el fin de lograr una música única (hasta cierto punto, si se consideran algunos reciclajes) pero agradable para las audiencias, pasando por una disyuntiva parecida a la que se encontró cuando compuso Tiempos de Gloria (optando por la tragedia en lugar de lo patriótico). Musicalmente, la ciencia-ficción suele vincularse a los sintetizadores y los instrumentos electrónicos, pero el público empatiza mejor con el argumento y sus personajes por medio de orquestaciones sinfónicas. No obstante, en este caso, la partitura requería no sólo del regio brillo orquestal sino también de un sonido especial para la cultura de los Na'vi, lo que lo llevó a requerir una muy estrecha colaboración con la etnomusicóloga Wanda Bryant, y a crear sus propios instrumentos digitales y nuevos sonidos, algunos basándose en el “Gamelan” y otros en las culturas de Irlanda y Nueva Zelanda, entre otras.

En los temas no falta la recurrente y, ¿porquè no?, genial utilización de Horner de la flauta japonesa (sakauhachi), célebre desde que la usara en Willow. Pero también es fácil identificar entre las notas de Avatar ecos a otros títulos famosos de Horner (Braveheart, Titanic...), e incluso no tan populares como el filme Las cuatro plumas, en la que también se servía de sonidos étnicos y voces.



Hay en la banda sonora de Avatar una cuidadosa elaboración de la música que nos conduce con naturalidad a cada uno de sus delicados interiores temáticos, como una bella filigrana de tres piezas independientes entre sí, en las que voces tribales, orquesta evocadora e instrumentos étnicos encajan e integran casi a la perfección, recreando uno u otro elemento según convenga a la escena, para conjugar el “verbo musical” del filme al que sirven. Un elemental sujeto, verbo y predicado que la mayoría de la audiencia entiende y disfruta, a pesar del dominio visual que impone la película.

El mapa tonal de la BSO no deja lugar a dudas. Empieza con una primera parte más evocadora y dramática, si exceptuamos el primer track del disco: 01. "You Don't Dream in Cryo..." (6:09), que introduce los títulos principales del filme. Luego le sigue el descubrimiento de Pandora, con la música de orquesta y arpa de "02. Jake Enters his Avatar World", recreando el asombro del protagonista en su primera incursión al nuevo mundo. Atmósfera que se torna introspectiva y casi mágica, interiorizando la experiencia del personaje, con los dos temas siguientes: "03. Pure Spirits of the Forest", donde  la instrumentación es mucho más étnica que la de ningún otro pasaje, casi mística; se abre paso, luego, con el soundtrack "04. The Bioluminiscence of the Night", en el que remedan las cuerdas, y la nitidez del sonido de las campanas, la evocación de ese momento único de espiritualidad.



Tema "04. The Bioluminiscence of the Night" (Avatar)





La metamorfosis del protagonista, Jake Sully, no deja a lugar a dudas. La comprensión de los Na’vi nos la sirve en bandeja, James Horner, con la pista "05. Becoming One of "The People", Becoming One with Neytiri", donde equilibra un perfecto baile alternativo, casi seductor, entre una orquesta moderadamente romántica, salpicada de percusiones e instrumentos tribales y la calidez de las voces Na’vi. Pero si hay un momento primordial, donde emerge Horner como el estupendo compositor que es, ese punto se materializa con los dos temas siguientes:  "06. Climbing Up "Iknimaya - The Path to Heaven" y "07. Jake's First Flight", en los que coros y voces se elevan por encima de la música de orquesta, para enaltecer la estructura épica de la banda sonora. Sentir como aumenta la temperatura corporal y se eriza la piel, en un manto de emoción contenida, será algo natural al escuchar este doblete  musical.



Tema "06. Climbing Up "Iknimaya - The Path to Heaven" (Avatar)





Tema "07. Jake's First Flight" (Avatar)





La segunda parte musical de la BSO se abre con "08. Scorched Earth", preludio de las dos pistas siguientes "09. Quaritch" y "10. The Destruction of "HomeTree", que marcan, progresivamente, la zona cero del principio del fin de Pandora y la cultura de los Na’vi, de parte del invasor humano..¿O no?

Es en este preciso momento cuando saltan los críticos de James Horner, señalando la autocopia del compositor y la odiada –por ellos- 4 nota de Rachmaninoff (Sinfonía nº 1 en D menor) que Horner esgrime “sin piedad”, igual que la utilizara en otras de sus BSO, como La Tormenta Perfecta o Troya. Manténgase alejados, entonces, de la “señal de destrucción de Hometree”, si tanto la odian, porque se repite sin remordimiento al final. Era brillante cuando Rachmaninoff  la escribió, y sólo porque Horner la utiliza, no por ello es menos brillante. Impulsa a la acción y cuando lo ves, y escuchas, en la pantalla en el contexto de la película, te encantará “James” por ello.

Llega, entonces, lo anunciado: la violencia, el drama y el heroísmo, tal vez musicalmente menos brillante que la primera parte de la BSO, pero no por ello solvente y eficaz con las pistas "11. Shutting Down Grace's Lab" y "12. Gathering All the Na'vi Clans for Battle".

Aullan los metales, golpean los atronadores timbales y los vibrantes bronces se elevan al son del rugido de la marcha de heroicas cuerdas,…de la guerra...Un choque sonoro rutilante de sangre y fuego, en la base de un estallido coral Na’vi,  de una de las mejores pistas de acción que Horner ha horneado en toda su carrera:  "13. War". Tremendo.

En conclusión, estamos ante una poderosa y notable banda sonora de James Horner, en la que los temas dramáticos e introspectivos de la primera parte son “casi” sobresalientes, dejando en un segundo plano el espectro musical más agresivo de los temas de acción, que no desmerecen, y repuntan en las pistas más destacables, como el de la guerra, que deslumbra al final con los ecos apagados, más suaves, de la voz nostálgica del tema principal. El tema central de la BSO, menos sólido que en Titanic, pasa factura en la valoración global de esta buena banda sonora, más deudora –a mi modo de ver- de Braveheart que de su precedente oscarizado. Se integra perfectamente en el filme.

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