viernes, 7 de octubre de 2011

"La casa de Bernarda Alba", de Federico García Lorca


Creo, personalmente, que el título lo dice todo. Quizás estemos ante una de las obras maestras del gran Federico García Lorca; una obra en la que fue capaz de representar la cruda realidad de las mujeres de la España profunda. Una sublime descripción de un drama tan real como exagerado.

En este reportaje no os voy a contar el argumento de esta obra, pues es bastante conocido por todos. Esta vez, quiero adentrarme más. En esta obra, nada está por casualidad. Todo tiene un por qué, y juntos lo vamos a descubrir.

El tema principal ya lo sabemos todos y todas… pero, ¿tenía otros temas? Pues sí. Las apariencias, la envidia, el odio entre hermanas, el dinero y la jerarquía son algunos de los temas secundarios. Bernarda, en todo momento, guarda las apariencias. No es tan importante la realidad como lo que la gente piense de ella y de sus hijas. Lo demuestra en el final, cuando Adela se suicida, afirmando que su hija había muerto virgen. Además, la envidia, el odio entre hermanas y el dinero son tres temas que van unidos entre sí. El dinero, el que posee Angustias por herencia de su padre, es el que genera la envidia de sus hermanas, sobre todo de Magdalena y de Martirio. No obstante, la envidia de Adela es muy distinta a la de sus hermanas, pues es el amor el causante de la misma. Y es esa envidia la que, finalmente, genera el odio entre hermanas. Un odio del que se abstrae casi por completo Amelia y en el que se involucran especialmente Martirio y Magdalena.

Además, toda la obra está cargada de simbología, desde los nombres hasta algunos elementos intrínsecos dentro del argumento.

Por un lado, los nombres. Bernarda significa “fuerza de oso”; Martirio y Angustias, quizás los personajes más oscuros de la obra, son evidentes; Adela significa “nobleza”, o quizás puede proceder del verbo “adelantarse”; Amelia puede significar “sin miel” o “amable”.

Otros símbolos como la luna, la sed de Martirio y Angustias durante el sofoco o el caballo hacen referencia al erotismo y a la tensión sexual que se siente reprimida a lo largo de toda la obra. El hecho de que todos los personajes sean mujeres contribuye a esto.

Otro de los numerosos símbolos es el color de las paredes, que se va degradando a medida que avanza la obra y que representa la pérdida de pureza: blanquísimas al principio de la obra; ligeramente azuladas al final.

Y hasta aquí, la primera entrega de este reportaje sobre una obra maestra del mejor poeta de todos los tiempos. En la próxima, saldremos un poco de todo este halo de misterio y simbología y analizaremos la obra en sí: su argumento, sus personajes…

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