viernes, 27 de enero de 2012

Benacazón magnífico. "Vista de la infancia".

Bienvenidos otra semana a la sección de Fotografía. Hoy iniciamos una serie de reportajes que, si me permiten la vanagloria, van a ir sobre mi querido pueblo de Benacazón. En él he nacido, vivo y espero morir algún día dentro de muchos, muchísimos años. Mis recuerdos de la infancia están en sus calles y plazas. Sus olores, sus colores, sus gentes... todo lo siento como si fuera mío, y de hecho lo es. Cada benacazonero o benacazonera tiene una parte de Benacazón consigo. Un trozo de Benacazón nos pertenece a cada uno de nosotros. Por ello, y aprovechando la oportunidad que me da este blog para expresarme, invito a todos a que visitéis Benacazón, pues guarda secretos, vistas y paisajes hermosos, como los que iremos viendo en esta sección de ahora en adelante. Y sin más dilaciones, vayamos a la fotografía.
La foto que ven ustedes arriba fue tomada el día 8 de enero, sobre las 17:00 h. de la tarde, y al igual que la foto de la semana pasada, desde mi azotea. Al vivir en el centro de Benacazón, tengo la suerte de tener unas vistas preciosas de los principales monumentos del pueblo: capilla, Ayuntamiento, Iglesia Parroquial, torres de molino... Precisamente en esta instantánea se aprecia la torre de la iglesia. Pero como diría Jack "el destripador": vayamos por partes.
El centro de la imagen lo ocupa, al igual que la semana pasada, una pirindola o piña de azotea. Es un elemento típico de las azoteas benacazoneras, y supongo que también del resto de pueblos del Aljarafe y, aunque de escaso valor artístico, algunas tienen diseños especialmente trabajados. En este caso, el estilo de la pirindola es simple, con rasgos arabizantes.
En segundo plano se aprecia parte del cuerpo superior de la torre de la Iglesia Parroquial Santa María de las Nieves de Benacazón, añadida al edificio primigenio en 1756, tras el terremoto de Lisboa. El color de la pirindola y el del tejado de la torre son idénticos, lo que da una sensación de unidad estética muy curiosa. Sobre el lado derecho de la torre, se aprecia un nido de cigüeñas que, ahora mismo, se encuentra vacío. A comienzos de febrero volverán sus moradoras, y yo podré realizar alguna que otra fotografía interesante de ellas. También en el mismo plano se observa, al igual que en la anterior fotografía, una antena de televisión que nos recuerda que estamos en la actualidad.
Para realzar la pirindola apliqué un zoom moderado y enfoqué la cámara de tal manera que el segundo plano (compuesto por la torre y la antena) quedaran desenfocados, realzando el elemento principal.
Pues nada más. La semana que viene volveremos con otra instantánea sobre Benacazón. Mientras, y para que disfrutéis de la imagen como Dios manda, os dejo también un poco de música:

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